Un proyecto BMR + Rener
CONQUISTA IV
Abr-Jun

Cultura Obra

Tiene por objetivo agregar valor a los procesos de construcción edilicia, a partir de la generación de espacios con programas culturales–espectáculos, actividades expositivas, talleres, etc.– que se montan en la misma obra, mientras dura la misma.

Los espacios a utilizar serán, o bien construcciones efímeras concebidas específicamente para ese programa cultural–durante un tiempo acotado y preestablecido–o construcciones que no se demolerán dentro del predio y quedarán como parte de los amenities del futuro edificio.

El proyecto tiene como objetivo hacer del tiempo muerto de un proceso de obra, un período vivo en términos culturales, de manera que se beneficien arquitectos, constructores, desarrolladores y, sobre todo, el público en general y los vecinos en particular.

Rener y el barrio

Fundado por el arquitecto Zelman Rener, Estudio Rener surge en 1966 con una marcada vocación hacia el proyecto, construcción y venta de edificios de viviendas y oficinas. Ha realizado variedad de proyectos, incluyendo hoteles, centros comerciales, edificios de oficinas y de viviendas. En la actualidad, continua desarrollando nuevos proyectos, manteniendo siempre los más altos estándares de calidad, aplicando técnicas constructivas modernas y una concepción del negocio que articula sustentabilidad, eficiencia e integración con el entorno.

Busca un equilibrio entre lo clásico y lo innovador, conjugando los años de experiencia con la aventura creativa que implica cada nuevo proyecto. La experiencia de trabajo, les ha hecho llegar a los más altos estándares de calidad, siendo hoy en día uno de sus principales diferenciales.

Han desarrollado y cuentan actualmente con productos exclusivos por su ubicación, desarrollados en los barrios más destacados de la ciudad, con terminaciones de primer nivel y una estética y funcionalidad concebidas bajo los lineamientos de su prestigioso equipo de trabajo.

Calendario

CONQUISTA IV
Sábados y Domingos de 10.00 a 14.00 h

En esta instalación se recoge, en buena medida, los tópicos que Guadalupe Ayala ha desarrollado a lo largo de toda su producción y que, precisamente, la impulsan a investigar más allá del limes, el borde ancho que involucra simultáneamente la estabilidad y el abismo, el confín separador entre lo refinado y lo pútrido, la variable divisoria entre pasado y presente. Hablamos del espacio no medible de la penumbra, cuyo espesor indeterminado parecería ser, en términos simbólicos o poéticos, su inevitable materia. Pero si bien esta lógica de vanitas se cristaliza aquí en el ornamento de una mesa, ello no elude la búsqueda y el encuentro con la belleza —palabra algo bastarda, término cancelado por un arte contemporáneo que suele autoengañarse— inmersa en los diferentes dispositivos y en sus distintos tratamientos.

La obra de Guadalupe, artista visual y politóloga, se centra en la reflexión en torno al ser humano, el universo que lo rodea y las construcciones sociales a lo largo de la historia. Dentro de su práctica artística se destacan la instalación y la escultura, y la búsqueda de una eficacia estética que oscila entre lo exquisito y lo extraño, lo bello y lo inquietante.

Forsaken

La última muestra que cierra este primer ciclo del programa Cultural Obra es el trabajo de la artista Myriam Zini, que investiga las poéticas de la ausencia y la ruina a través de diferentes medios como la pintura, la instalación, la fotografía y el dibujo.

En la serie Forsaken se pone en escena los carteles publicitarios diseminados por las carreteras de Uruguay, que suelen estar abandonados en el paisaje. Estas estructuras silenciosas que brillan al sol, de superficie metálica repintada, oxidada y remendada varias veces, de tonalidades blancas, grises, plateadas, azules, negras, con algún toque de color más fuerte remanente…, se convierten en fantasmas, en ruinas llenas de poesía.

Las pinturas funcionan en Forsaken como representaciones de algo que estuvo y que no existe más. Estamos en un entredeux, entre la abstracción y el paisaje, la ausencia y la presencia, en donde se refleja el cielo, la propia historia del sitio, las capas de información, los rastros de la actividad económica, los ciclos de alta y baja temporada, el covid, las diversas crisis, entre tantos otros…

En el plano cromático, una paleta de colores sufridos refuerza la sensación de deterioro que impregna la obra como un conjunto. Las formas geométricas predominan, resaltando el carácter escultórico de tal manera que aparezca la estructura, la parte trasera, los agujeros, los trozos quitados, la rejilla, el papel o el metal despegado.

Croquiseros Urbanos—Pocitos dibujado

A partir de la organización que lleva este nombre -integrada por arquitectos promotores del croquis como experiencia sensorial, que están cumpliendo 10 años en actividad- se busca generar dos actividades concatenadas:

a. Realizar una jornada de los croquiseros urbanos por el barrio de Pocitos, capturando imágenes de sus grandes edificios y espacios urbanos.

b. A partir de la misma, se realiza una curaduría y se seleccionan aquellas piezas de mayor valor, para una exposición a realizar en el “Cultural Obra”, con los siguientes hitos:

Evento de lanzamiento: instancia de charla con los croquiseros a cargo de la exposición.

Pocitos afuera - Arte y arquitectura
Sábados y Domingos de 10.00 a 14.00 h

La arquitectura y las artes visuales tienen en el Uruguay una larga tradición de vínculo. Particularmente, en Pocitos, a partir de 1950, importantes obras residenciales, fundamentalmente edificios en altura, incorporan obra de artistas plásticos reconocidos, enriqueciendo la arquitectura. Obras de pintores y escultores de la talla de Lino Dinetto, Germán Cabrera, Guillermo Botero, Lincoln Presno, entre otros, hacen del barrio un espacio para recorrer y observar. Mediante fotografías a color y gigantografías, se busca poner en valor una serie de ejemplos seleccionados, para su exposición.

Croquiseros Urbanos—Pocitos dibujado

A partir de la organización que lleva este nombre -integrada por arquitectos promotores del croquis como experiencia sensorial, que están cumpliendo 10 años en actividad- se busca generar dos actividades concatenadas:

a. Realizar una jornada de los croquiseros urbanos por el barrio de Pocitos, capturando imágenes de sus grandes edificios y espacios urbanos.

b. A partir de la misma, se realiza una curaduría y se seleccionan aquellas piezas de mayor valor, para una exposición a realizar en el “Cultural Obra”, con los siguientes hitos:

Evento de lanzamiento: instancia de charla con los croquiseros a cargo de la exposición.

El naufragio del tiempo

El edificio “El Mástil”, diseñado por los arquitectos Gonzalo Vázquez Barrière y Rafael Ruano, se encuentra ubicado en la intersección de Avenida Brasil y Juan Benito Blanco en Montevideo, Uruguay.

Su construcción se inició en la década de 1930 y, desde entonces, ha sido un referente arquitectónico en la zona de Pocitos. Bajo el título “El naufragio del tiempo”, 91 años después de su inauguración, una residente del edificio revela algo de lo que esconde esta gran construcción que parece haber encallado. Utilizando la fotografía digital como medio, se presenta un recorrido del interior del edificio.

Las imágenes intercalan recursos de la fotografía arquitectónica y del retrato, congelando la atmósfera generada por las paredes de falso mármol que invaden los diez pisos de “El Mastil”.

Descubrí la Arquitectura

La muestra fue orientada a niños, invitándolos a ver y apreciar edificios que forman parte de la ciudad y emocionan con sus historias. Se busca detener la mirada en nuestra arquitectura, su imagen, su materialidad, su forma y los usos para los que fue construida.

Basada en una selección de obras de su libro homónimo (de autoría de Virginia Brown), la exposición estaba compuesta por las viviendas de Mauricio Cravotto y Julio Vilamajó, casas que dialogan por su cercanía y su historia en común. El Estadio Centenario y el Hospital de Clínicas, construidos en la misma época, o el edificio Panamericano y el Yacht Club, que enfrentados parecen dialogar a pesar de sus diferencias de forma y materialidades. Todas estas obras pertenecen a una época de novedad, de cambio y de nuevas maneras de vivir. La arquitectura recogió estas ideas y se las apropió autoproclamándose moderna.

En modalidad expositiva y talleres realizados con la artista plástica Rosina Peluffo, la propuesta invitaba a recorrer nuestra arquitectura y dibujarla, mirando atentamente fotografías, dibujos y esquemas. Enfocado en los niños, el espacio se readecuó para recibir a los más pequeños. Para ello se utilizaron soportes al nivel del piso y se reformuló el uso y la disposición del volumen expositivo.

Museos en la noche

Anualmente los museos abren sus puertas en horarios nocturnos ofreciendo actividades diferentes dentro de sus instalaciones. Cultural Obra quiso ser parte de esta singular festividad y propuso una experiencia inmersiva: un recorrido por diferentes espectáculos musicales producidos en el país y la región.

Por medio de proyecciones de grandes dimensiones y a través de los registros del venezolano Carlos López, fotógrafo especializado en retratos y eventos culturales, los visitantes eran transportados a otros escenarios nocturnos, con el movimiento y la música como principales protagonistas.

Algunos de los shows presentados fueron Abuela Coca, 30 Seconds to Mars, Aterciopelados, Babasónicos, Buitres, Congo, Cuarteto de Nos, Deftones, Francisco el Hombre, Hablan por la Espalda, La Tabaré, Kiss, La Vela Puerca, Lindsey Stirling, Motosierra, Noel Gallagher, No Te Va Gustar, Rammstein, entre otros.

OBRA